lunes, 25 de enero de 2010

Imposible

En la multitud, puedo apreciar algo diferente, algo que me saca de la monotonía del día a día, de ver las mismas caras que nunca ofrecen una sonrisa amable, o que si la ofrecen no es sincera.
En la lejania se puede observar un brillo.
Algo especial, diferente, único.
Algo que me impulsa a seguir adelante, evitando a las personas que alrededor mia, que me oprimen privandome de lo que necesito para vivir.
Esa luz me llama, me invita a ir con ella y yo no puedo negarme, tengo que ir.
Empiezo a correr entre la gran masa de gente que me impiden el paso, intentando retenerme junto a ella.. pero tengo que llegar, sea como sea.
Cada vez queda menos pero el camino se hace más difícil... unos pasos más y llegaré...
Y de repente, cuando la luz me golpea en la cara, todo lo demás desaparece, no veo a la multitud de personas que se quedaron trás de mi, solo veo mi luz... que proviene de él.
Él, con una sonrisa en la boca, me tiende la mano y me ayuda a caminar, me cura las heridas producidas por el camino..
No hay nadie que no sea él para mi, nadie existe sino el.
Mi luz, mi razón.
De repente despierto en mi habitación, son las tres de la madrugada. Voy corriendo a por mi movil pero no hay nada nuevo, ninguna llamada, ningún mensaje...
Claro, todo era un sueño.
Él, la perfección, nunca se podria fijar en un ser tan imperfecto como yo.
Es imposible, ni siquiera conoce mi existencia.
Me tomo una pastilla para conciliar el sueño, y me acuesto con la ilusión de que mañana sea un día mejor, de que mañana mis sueños se cumplan, de que mañana...
Y me quedo dormida, como una niña pequeña en el regazo de su madre.

domingo, 24 de enero de 2010

Recuerdos.

Las horas transcurren lentamente mientras intento recordar.

Recordar, algo que parece imposible.

Pienso en que un día lo tuve todo, y no lo supe apreciar, lo daba todo por hecho, como si aquella situación no pudiera cambiar jamás. Pero cambió, y fue como si derribaran el pilar principal de una casa, todo se vino abajo, era imposible sostenerse, todo se derrumbó, como si un débil castillo de naipes se tratara.

Y ahora , aproximadamente siete años después, intento recordar.

Recordar su sonrisa, su olor, su peculiar manera de arreglar las cosas, el orgullo que sentía hacia mi, el cariño que me tenía, todas las tardes que pase con ella...

Pero mi memoria no pone de su parte.

A veces la veo en algunos de mis gestos, de mis rasgos, de mis expresiones, y pienso ojalá fuera como ella fue, ¡Qué digo!, con ser la diezmilésima parte de lo que fue, me conformaría.


Recordar no es la palabra adecuada.

Puede que olvide como vestía, como hablaba, su voz, su olor, sus manías, su sonrisa, sus enfados... Puede que olvide cómo era, pero no quién era.

Cuando recordamos, damos por hecho que hemos olvidado un tiempo, pero yo a ti nunca te he olvidado, ni te olvidaré.


Porque te quiero beba.